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   La
importancia de la Vigilancia de la Salud reside en que permite conocer la
evolución de la salud a lo largo de los años, detectando precozmente, signos
de enfermedades derivadas del trabajo, así como identificar riesgos y tomar
medidas preventivas para mejorar las condiciones de trabajo.
Esta
actividad debe de integrarse y planificarse en la empresa, coordinándose con
las tres disciplinas técnicas (Seguridad, Higiene Industrial, Ergonomía y
Psicosociología Aplicada), y así poder identificar las medidas de control de
la salud a aplicar en función de los riesgos detectados, y adaptar el
trabajo a las condiciones de salud de los trabajadores.
Los datos
del INE sobre el tiempo de trabajo muestra que una de cada cuatro horas no
trabajadas se debe a bajas por accidente de trabajo o enfermedad
profesional. Se calcula que al mes no se trabajó de media 5 horas y 22
minutos, por ese motivo, aunque en el sector industrial casi llegan a las 6
horas perdidas al mes, en la construcción se acercan a las 5 horas y en
servicios se alcanzan las 5 horas y cinco minutos.
Según los
últimos datos, el porcentaje de enfermedades profesionales se ha ido
incrementando en un 7,5% en los últimos años, generando un coste de
sustitución de jornadas no trabajadas en torno a los 1.500 millones de
euros. Este coste pone de manifiesto que la prevención de enfermedades
profesionales tiene un componente indiscutible de ahorro de recursos para
los empresarios.
La gran
mayoría de las bajas laborales de los trabajadores tienen relación con los
trastornos muscoesqueléticos, producidos por sobreesfuerzos o posturas
forzadas, y el estrés.
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